Fue anunciado. Se respiraba violencia. Lo dijo el periodista Luís Alberto Yorlano el domingo, pasadas las dos de la tarde en Fútbol Sin Trampa, y lo escribió en su blog, tres horas antes, en la tarde del lunes.
Se fogoneó, en distintos foros y sitios Web, una embestida leprosa y una defensa canalla. Se organizó a través de una ronda de mails. Se difundió de boca en boca. Me lo confirmó un policía asustado veinte minutos antes. El saldo: varios detenidos en la Unidad Regional II, algunos heridos de gravedad, el frente de la sede de Rosario Central destruido, comercios cercanos destrozados, una promesa de venganza y Rosario noticia en todos los diarios.
A las 19:15 aproximadamente diez policías, un conjunto de vallas y cerca de cien hinchas canallas custodiaban la sede del club ubicada en calle Mitre, entre Rioja y Córdoba. A un par de cuadras, un numeroso grupo leproso (aparentemente más de 500) se acercaban a paso firme por una peatonal revolucionada.
Cuando empezaron las corridas, los espectadores ocasionales de la situación buscaron refugio en los diferentes comercios que se apuraban en cerrar puertas, rejas y persianas. Volaron piedras, ladrillos y baldosas, hubo enfrentamientos cara a cara, golpes de puño, patadas, palazos y balas de goma.
La bronca... la impotencia... el nerviosismo... fueron las sensaciones del después, mientras los refuerzos policiales llegaban tarde y el sonido de las ambulancias retumbaba entre los destrozos. También hubo tiempo para agredir a los periodistas que cubrían el hecho, de parte de aquellos que ven a los medios de comunicación como la causa de todos sus males.
Decisiones que se ajustan a los estatutos, pero alejadas del sentido común y con cierto carácter demagógico e inflexible; sumado a la intransigencia de algunos y a la desidia de otros, fueron el caldo de cultivo para que un grupo de violentos hicieran del clásico más pasional del mundo, una noticia policial. Como pregona un viejo refrán: "al que le quepa el sayo que se lo ponga".
Este jueves se va a realizar en el Coloso del Parque el tradicional banderazo previo a cada partido entre Central y Ñuls, el clima está cada vez más espeso y el aire huele a venganza.
Para quienes tienen la enorme responsabilidad, con su accionar y con sus decisiones, de garantizar la paz social en este lastimoso momento, les dejo “a manera de alerta” los siguientes mensajes (¿indicios?) que fueron publicados en las últimas horas en los mismos foros en donde se pronosticó lo sucedido frente a la sede de Central:
• “el jueves cobras”
• “hay q matarlos, a todos no importa, yo tengo amigos de nob pero hay q matarlos a todos”
• “Esto no va a quedar así”
• “espero que se responda rápido esto”
• “el jueves no te salva ni la yuta federal, rompevidrieras y tira butacas SINASIENTO”
• “inclusive habría que calmarse y planearlo para la semana próxima cuando ya no se hable de clásico, y habría que ver donde pegar, porque el chiquero en imposible afearlo. loco hay que pagar con la misma moneda...”
• “hay que hacer algo después de la semana del clásico......cuando todo este mas tranqui... porque el domingo ganamos de eso estoy seguro....y después la venganza. Pingüino hijos de puta....muerte a los pechos”
• “esto ya paso el tinte político la bronca de hoy solo es aplacable con cero entradas para la visita, una denuncia por incitación a la violencia a Lorente y porque no una marcha hacia el chiquero...”
Hablando de frases hechas: "Quien quiera oír, que oiga".
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martes, 5 de mayo de 2009
miércoles, 22 de abril de 2009
Hoy no pueden parar
“Te vinimos a alentar, cada vez te quiero más, por eso hoy no puedo parar. Dale Ñuls…Dale Ñuls. Como siempre, te sigo hasta la muerte… es un sentimiento, que se lleva adentro. Como te quiero Newell´s”.
Domingo 14 de diciembre de 2008. 17:30 horas. El tan esperado cambio estaba llegando. Todavía respiro la emoción de ese grupo de jóvenes que treinta minutos antes del cierre de los comicios en Ñuls, se abrazaban hundidos en un llanto que conmocionaba, mientras algunos bombos acompañaban el ensordecedor sonido de cientos de gargantas que cantaban. Es un sentimiento que se lleva adentro.
Lucharon, aguantaron y resistieron. Se armaron de valentía y coraje para soportar todo tipo de violencia organizada al mejor estilo de una dictadura. De hecho… ¿cómo definir la situación institucional del club en los últimos tiempos sin ese concepto?
Después de catorce años de silencio, ellos se animaron a gritar… y en un gesto de mayor grandeza aún, esa tarde, se permitieron llorar. Como pocas veces vi. Como se llora sólo de pibe.
Ese grupo de personas, que se hacen llamar Hinchas y Socios Autoconvocados, fueron artífice de un hecho histórico en la ciudad de Rosario que trasciende los límites del verde césped y todo lo que rodea al mundo del fútbol.
Porque no hace falta aclarar, pero si resaltar, que la recuperación democrática de una institución social de esa envergadura, no es sólo una cuestión de camiseta. Si algún hincha canalla paseó a su perro por el parque independencia esa tarde, estoy seguro que también sintió un escalofrío que le corría por la espalda. Ese escalofrío que produce estar presente en un lugar, así sea como simple espectador, en dónde se está haciendo historia.
El pasado miércoles los Autoconvocados volvieron a manifestarse. Como en tantas otras oportunidades durante el año pasado. Con constancia y compromiso. Como siempre, hasta la muerte.
No hizo falta pedir por elecciones limpias y transparentes, eso ya se logró. Pero esta claro, más que nunca, que hoy no pueden parar. Juicio y castigo a los responsables de un club desvastado es el segundo gran objetivo de estos jóvenes que están decididos en llegar hasta las últimas consecuencias.
Vienen marchando buscando Justicia. ¿Será mucho pedir en este país? ¡Cómo te quieren, Newell´s!
Domingo 14 de diciembre de 2008. 17:30 horas. El tan esperado cambio estaba llegando. Todavía respiro la emoción de ese grupo de jóvenes que treinta minutos antes del cierre de los comicios en Ñuls, se abrazaban hundidos en un llanto que conmocionaba, mientras algunos bombos acompañaban el ensordecedor sonido de cientos de gargantas que cantaban. Es un sentimiento que se lleva adentro.
Lucharon, aguantaron y resistieron. Se armaron de valentía y coraje para soportar todo tipo de violencia organizada al mejor estilo de una dictadura. De hecho… ¿cómo definir la situación institucional del club en los últimos tiempos sin ese concepto?
Después de catorce años de silencio, ellos se animaron a gritar… y en un gesto de mayor grandeza aún, esa tarde, se permitieron llorar. Como pocas veces vi. Como se llora sólo de pibe.
Ese grupo de personas, que se hacen llamar Hinchas y Socios Autoconvocados, fueron artífice de un hecho histórico en la ciudad de Rosario que trasciende los límites del verde césped y todo lo que rodea al mundo del fútbol.
Porque no hace falta aclarar, pero si resaltar, que la recuperación democrática de una institución social de esa envergadura, no es sólo una cuestión de camiseta. Si algún hincha canalla paseó a su perro por el parque independencia esa tarde, estoy seguro que también sintió un escalofrío que le corría por la espalda. Ese escalofrío que produce estar presente en un lugar, así sea como simple espectador, en dónde se está haciendo historia.
El pasado miércoles los Autoconvocados volvieron a manifestarse. Como en tantas otras oportunidades durante el año pasado. Con constancia y compromiso. Como siempre, hasta la muerte.
No hizo falta pedir por elecciones limpias y transparentes, eso ya se logró. Pero esta claro, más que nunca, que hoy no pueden parar. Juicio y castigo a los responsables de un club desvastado es el segundo gran objetivo de estos jóvenes que están decididos en llegar hasta las últimas consecuencias.
Vienen marchando buscando Justicia. ¿Será mucho pedir en este país? ¡Cómo te quieren, Newell´s!
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